La Salida a Rumbear nunca es Inocente

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VIAJE DESDE LA RUMBA A LA BAILOTERAPIA

Bailar en la casa, la fiesta de trabajo, el club, la discoteca o la verbena callejera, es lo cotidiano de una ciudad rumbera como Cali. Pero también como ciudad cosmopolita, para el ciudadano tipo con trabajo fijo, con su cuota de azare laboral y estrés, encontrar sitios de entretenimiento resulta imperativo, y requiere lugares donde hallar el entusiasmo, la camaradería y la risa.

En el agitado y masivo mundo en el que nos movemos ahora, nos encontramos con una práctica excepcional como es la bailoterapia, de gran ayuda para quienes en Cali no tienen por costumbre salir a rumbear cada fin de semana; o para quienes creen que las pistas de baile de las discotecas son escenarios solo para expertos de academia; o para quienes el trasnocho no es una opción.

salida a rumbear

La bailoterapia nace en grupos de amigos y crece en los spa y gimnasios, han sido estos quienes más alborotan las intenciones de esta práctica, que no requiere de un aprendizaje sistematizado de pasos ni de llevar el ritmo, sino como un simple ejercicio motor para cuerpos entumecidos. Sabemos además que una hora de baile equivale a desgastar de 400 a 600 calorías, una nada despreciable pérdida de peso. El baile innegablemente hace mejorar la elasticidad del cuerpo y permite agilizar los movimientos.

SALIR A RUMBEAR

Le llamamos rumba a la acción de ir a bailar, pero quizá no se queda en algo tan simple. Rumbiar lleva consigo casi un ritual que comienza unas horas antes de anochecer y suele terminar a la madrugada. En grupo o en pareja, es toda una tradición. Para un caleño, dejar de ir a bailar un fin de semana es grave y la gravedad de la enfermedad está en la “suma de findes sin ir a mover el esqueleto”

“Azotar baldosa” en cualquier lugar hace parte del cotidiano entretenimiento, repito. Barrer y trapear se hacen por regla cantando y bailando música tropical o salsa, en una ciudad rumbera como Cali. La salsa es de barrio, tienes sus bases en Cuba, pasa por Puerto Rico, México, Nueva York y termina definiéndose finalmente en la ciudad de Cali.

Nos vamos de “pachanga”. La salida a bailar es un proceso que empieza con la propuesta del amigo más rumbero que realiza una imprevista llamada y propone la salida y el lugar. No falta quien interponga la falta de dinero pero tampoco falta quien diga “hágale que yo le gasto” Se convoca a un pequeño grupo de “panas” por un cumpleaños, una despedida, un grado, o sencillamente sin motivo alguno. Pero más allá se convierte en todo un plan que incluye diversos elementos y acciones, porque no hay salida a bailar inocente. Irse de rumba incluye la oportunidad de mostrar “la mejor pinta”, su mejor maquillaje o perfume, su mejor “bailao” y hasta sus técnicas de seducción. Muchas parejas se conocieron bailando.

Tanto en las mesas del “antro” como en una lujosa discoteca, te encuentras frente a grupos disimiles de hombres y mujeres, con ganas de compartir parejas y bailes. Rara vez resulta un novio o esposo celoso, pues se trata de compartir la sensación del baile, hace parte de la costumbre local.

Algunos no saben bailar y solo beben sentados, otros no saben bailar pero se arriesgan en la pista, entregan uno que otro pisotón pero disfrutan, otros contemplan al borde de la pista, pero no sabemos si con ganas de aprender a bailar algún día, o si solo desean observar… hay mucho que observar en una pista de baile caleña, a pesar de la escasez de luz.

La noche de rumba en Cali en muchos casos se da de acuerdo a las locales de moda. Se encuentran los lugares tradicionales de preferencia que tienen años, pero también sinnúmero de bares y discotecas diversos, con diferentes tendencias de ritmos, en el norte, el sur, el centro e incluso reconocidos sitios en algunos barrios.

Los “antros” para salir de rumba surgen en cualquier lugar donde confluyan un Dj que sostenga adecuadamente la temperatura musical y que vendan cerveza. Lo demás no importa, si se trata de bailar, cualquier “pedacito” sirve, así sea en medio de la calle.

Pero más allá y visto con lupa, salir de rumba para algunos puede pasar de ser una práctica tradicional y sana a un momento de riesgo, exponencial según los ingredientes adicionados, como la nocturnidad, lugares peligrosos o muy llenos, el licor y sus efectos, riñas, conducción irresponsable, entre otros.

En el caso de la gente mayor o menos aventurera, estos no se arriesgan con los desmanes propios de la juventud en esta difundida tradición caleña, y se guardan para ejercitarse o hacer bailoterapia en una animada viejoteca de día.

A parte, los verdaderos amantes del baile tienen claro que la salud es muy importante, se esmeran por el bienestar y disfrutan de la buena música. En <Munbaila> están claros, tirar paso te conecta con tu pareja de baile, te exonera del peligro, te libera y al mismo tiempo revela tu potencial de endorfinas, te conectas frente al otro y compartes una sola sensación sincopada, vuelas en el espacio, te trasladas en el tiempo, te sientes acompañado y sensible, feliz y exultante.

Escrito por Ales Gutiérres

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